Madrid acogió hace unos días la tercera edición del mayor congreso mundial de transformación digital del sector público, el GovTech4Impact World Congress (#G4I2026). Se trata, hoy por hoy, del foro internacional de referencia donde los gobiernos van a aprender, debatir y conectar con quienes están transformando de verdad la administración pública a través de la tecnología. Su tercera edición, celebrada en Madrid entre los días 5 y 7 de mayo de 2026, reunió a más de 80 ponentes internacionales procedentes de decenas de países, junto a organismos de primer nivel como el Foro Económico Mundial, la OCDE, el Banco Interamericano de Desarrollo, la Comisión Europea y UN Tourism.
MB3 estuvo allí y lo que escuchamos, debatimos y observamos en esas jornadas merece ser contado con calma, porque la conversación que se está produciendo en estos foros globales tiene una relevancia directa para las administraciones públicas españolas y para todas las empresas que trabajamos con ellas.
Lo hemos sintetizado en diez claves. No son un resumen del programa. Son una lectura propia de lo que está cambiando en el GovTech, y por qué importa.
1. Del Estado Digital al Estado Agente
Si hay un concepto que vertebró el congreso de principio a fin, ese fue el del Estado Agente. La idea no es nueva, pero en Madrid quedó claro que ha dejado de ser una metáfora futurista para convertirse en el marco operativo del GovTech de próxima generación.
¿Qué significa exactamente? La transición de administraciones que se limitan a digitalizar servicios existentes – poner formularios en pantalla, mover papel a repositorios digitales – a administraciones que actúan de forma proactiva, autónoma y basada en inteligencia artificial. Gobiernos que no esperan a que el ciudadano llegue con un problema, sino que anticipan, coordinan y entregan resultados sin fricciones intermedias.

El informe Making Agentic AI Work for Government, presentado en el propio congreso por el Foro Económico Mundial y el Centro Global de Tecnología de Gobierno de Berlín, evalúa setenta funciones nucleares de gobierno para identificar dónde la IA agente puede crear mayor valor público. Su conclusión es clara: el 50% de esas funciones ya tiene madurez suficiente para una adopción responsable a escala. La oportunidad está sobre la mesa ahora mismo.
Ucrania ofreció el ejemplo más impactante del congreso. Su asistente de IA, lanzado en septiembre de 2025, ya ha sido utilizado por más de 290.000 ciudadanos y gestiona el 90% de más de un millón de consultas ciudadanas. No es un mero piloto sino el propio Estado funcionando de otra manera.
2. El problema no es tecnológico: es institucional
Quedó claro, en varias de las sesiones, que el bloqueo real de la transformación digital no está en la tecnología disponible, sino en los procesos heredados, los datos fragmentados, las culturas adversas al riesgo y la falta de capacidades internas para gestionar el cambio.
La frase que más resonó en las salas fue del CDO del Gobierno de Estonia, Ott Velsberg: “Escalar IA en el sector público no es un reto tecnológico. Es un reto de diseño del Estado”. Comprar tecnología es la parte fácil. Rediseñar procesos, cambiar incentivos, construir confianza interna y medir el impacto real sobre la ciudadanía es la parte difícil.
Esta es, precisamente, la demanda real de las administraciones públicas en 2026: no más herramientas, sino acompañamiento para el cambio institucional. Una distinción que tiene implicaciones directas para cómo las empresas del ecosistema GovTech deberíamos estar planteando nuestra propuesta de valor.
3. De pilotos a escala: el gran reto pendiente
El congreso dedicó tiempo considerable a lo que varios ponentes llamaron el “valle de la muerte” del GovTech: el espacio entre un piloto exitoso y una implementación sistémica a escala. Este valle está lleno de proyectos que funcionaron en prueba de concepto y murieron en el camino hacia la operación real.
El informe GovTech Compass del Foro Económico Mundial, lanzado también durante el congreso, lo diagnostica con precisión: los proyectos fracasan no por la tecnología, sino por cómo se toman las decisiones en diseño, contratación pública, implementación y supervisión. Los factores clave para cruzar ese valle son la reforma de los modelos de contratación pública, la gobernanza del dato, la capacitación interna de los equipos, la continuidad política que sobreviva a los ciclos de gobierno y crucialmente las métricas de valor público, no solo de producto.
4. El GovTechCompass: 10 principios para la transformación responsable
El hito documental del congreso fue, sin duda, el lanzamiento en Madrid del GovTech Compass, el nuevo marco de referencia del Foro Económico Mundial para la implementación responsable de GovTech e infraestructura pública digital.
El documento establece diez principios prácticos organizados en torno a tres ejes: Legitimidad – diseñar con la ciudadanía, no para ella, asegurando que los servicios funcionan para quienes más los necesitan -; Confianza – sistemas auditables, transparentes y contestables, donde los ciudadanos puedan cuestionar las decisiones automatizadas -; y Entrega – pragmatismo, resiliencia y, sobre todo, un liderazgo sostenido que sobreviva a los ciclos de proyecto -.
Como señaló Kelly Ommundsen, del Foro Económico Mundial: “La pregunta ya no es si invertir en GovTech. Es qué tipo de gobierno digital se está construyendo, para quién y a qué coste”. El GovTech Compass será, muy probablemente, el marco de referencia del sector durante los próximos años.
5. Identidad digital e Infraestructura Pública Digital: la capa fundacional
Una sesión plenaria completa del segundo día abordó la identidad digital y la Infraestructura Pública Digital (DPI, por sus siglas en inglés) como la base sobre la que se construye todo lo demás. El argumento central es que la identidad digital no es un servicio más en el catálogo de la administración: es la infraestructura que hace posibles todos los demás servicios públicos digitales.
La sesión reunió perspectivas diversas: el despliegue del European Digital Identity Wallet en Europa, los marcos de interoperabilidad transfronteriza, y el modelo India Stack presentado por Pramod Varma, co-arquitecto del sistema Aadhaar de identificación digital india, como ejemplo de cómo la DPI, cuando se construye como bien público a largo plazo, genera un efecto multiplicador en toda la economía digital.
6. La confianza ciudadana: condición sine qua non
Audrey Tang, ex primera ministra digital de Taiwán y una de las voces más respetadas del GovTech global, abrió el congreso con un fireside chat que marcó el tono de los tres días. Su mensaje fue contundente: velocidad sin confianza no es transformación, es riesgo.
La sesión “Trust Reset: Winning Back Citizens” exploró cómo reconstruir la confianza perdida en la digitalización, identificando tres palancas concretas: el co-diseño real con la ciudadanía, que va mucho más allá de poner una interfaz bonita sobre procesos diseñados para la conveniencia institucional; la supervisión independiente de las decisiones automatizadas; y la resiliencia de los sistemas ante fallos y transiciones. “Necesitamos construir sistemas diseñados para la colaboración, no para el control”, resumió Tang.
7. Las ciudades: donde la transformación se diseña y se entrega
La novedad institucional más importante de esta edición fue el primer Foro de Liderazgo de Alcaldes, que se celebró en paralelo al programa principal y culminó con la firma de una declaración conjunta y el lanzamiento del Global GovTech4Impact Leadership Program.

El argumento es que las ciudades son quienes concretan la transformación digital en la práctica cotidiana de los servicios públicos. El reto, por tanto, no es la innovación en sí sino la orquestación. Las ciudades tienen las soluciones, pero lo que falta son datos bien gobernados, alineación de liderazgo y vías apropiadas de financiación. Los gemelos digitales urbanos, los servicios centrados en el usuario y los modelos de democracia digital estuvieron en el centro de las conversaciones de este foro inaugural.
8. Soberanía digital y ciberseguridad: un imperativo geopolítico
El keynote de Valeriya Ionan, asesora estratégica del Ministerio de Defensa de Ucrania, fue posiblemente el momento más impactante del congreso. Innovar bajo presión extrema – con infraestructuras bajo ataque y recursos limitados – ha convertido a Ucrania en un laboratorio involuntario de transformación digital acelerada, y sus lecciones resultan sorprendentemente aplicables a cualquier gobierno que quiera construir sistemas resilientes.
El mensaje de fondo que recorrió este bloque temático es que la infraestructura digital pública es ya infraestructura crítica nacional, y debe tratarse como tal. Los debates abordaron la dependencia estructural de proveedores tecnológicos externos, el open-source como herramienta de soberanía – con el caso de EducaMadrid y su despliegue a gran escala de Nextcloud como ejemplo concreto -, la protección de datos ciudadanos y la gestión del riesgo geopolítico. En el contexto europeo, este tema ha dejado definitivamente de ser periférico y ha pasado a ocupar un lugar central.
9. Smart Tourism: los destinos inteligentes como frontera GovTech
La sesión plenaria “Tourism and Innovation: Sustainable Destinations” reunió en el escenario principal a Natalia Bayona, Directora Ejecutiva de UN Tourism (la Organización Mundial del Turismo de Naciones Unidas), junto a representantes del Global Sustainable Tourism Council y de Turismo de Portugal.

El turismo lleva años siendo, de forma casi inadvertida, uno de los bancos de prueba más exigentes para la gobernanza de datos, la sostenibilidad y la resiliencia económica. Los destinos que no gobiernen sus flujos con datos corren el riesgo de perder competitividad, sostenibilidad y, en último término, control sobre su propia realidad. El GovTech turístico ha dejado de ser una especialidad de nicho para convertirse en una prioridad de política pública, y el hecho de que esta sesión ocupara el escenario principal del congreso lo confirma.
10. El ecosistema GovTech necesita un nuevo modelo de mercado
El track dedicado a la contratación pública y los modelos de colaboración entre gobiernos y empresas tecnológicas fue uno de los más densos del congreso. El diagnóstico fue unánime entre los ponentes: el modelo de compra pública tradicional sigue siendo, en muchos países, el mayor obstáculo para la innovación GovTech. No la burocracia en abstracto sino el modelo de contratación en concreto.
Las soluciones que se apuntaron pasan por las finanzas combinadas con métricas de impacto verificables, los nuevos modelos de contratación para pilotaje e innovación, la colaboración estructurada con startups y scaleups, y la generalización de modelos como los premios GovTech4All, que reconocen y visibilizan las colaboraciones entre administraciones públicas europeas y empresas tecnológicas. La conclusión a la que se llegó es que la contratación pública es política GovTech.
Una lectura de conjunto: tres tensiones que lo atraviesan todo
Más allá de las diez claves individuales, el #G4I2026 dejó visible una estructura de fondo que atraviesa todos los debates. Tres tensiones estructurales que cualquier actor del ecosistema GovTech (gobiernos, empresas, organizaciones internacionales) necesita tener en mente.
La primera es la tensión entre velocidad y confianza. Los gobiernos bajo presión de modernización corren el riesgo real de digitalizarse sin legitimidad ciudadana, construyendo sistemas que funcionan técnicamente pero que la ciudadanía no adopta, no entiende o no confía.
La segunda es la tensión entre pilotos y escala. El campo del GovTech está lleno de experimentos exitosos que no han cruzado el valle hacia la implementación sistémica. El éxito del piloto no garantiza nada sobre la viabilidad de la escala.
La tercera es la tensión entre tecnología e institución. La transformación digital no es, fundamentalmente, un proyecto tecnológico. Es un proyecto institucional y cultural. Sin cambio en los procesos, los incentivos y las capacidades internas, la mejor tecnología del mundo no produce impacto.
El Estado Agente – administraciones proactivas, basadas en datos, que anticipan y actúan – es la dirección de viaje que el congreso dejó clara. Las ciudades son el laboratorio donde esa transformación se produce en la práctica cotidiana. Y la confianza ciudadana es la condición sin la cual ningún proyecto GovTech es sostenible a largo plazo.
En MB3 reconocemos estos debates como el territorio donde trabajamos cada día: convertir datos en decisiones, acompañar el cambio institucional, hacer que la tecnología sirva realmente a quien tiene que decidir. El GovTech global está demandando exactamente eso. Y es, precisamente, lo que estamos construyendo.
















